Mijo, yo sé que eres tú
Tomado de CUBADEBATE Un día a Carmen comenzaron a borrársele los recuerdos. Fueron tiempos difíciles para la familia y aún más para el hijo que le faltaba a su regazo. Tan lejos, él no podía hacer lo que más ansiaba: llevarla al médico, buscar sus medicinas, acompañarla, velar su sueño… no sé. Peor aún, esa nueva circunstancia le negó, desde unos años antes, la visita de su vieja. Ella ya no pudo cerrar las puertas del hogar en Arroyo Naranjo, La Habana, cruzar el océano, desandar carreteras para llegar a la prisión de máxima seguridad en Victorville, California.