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Mostrando entradas de junio 26, 2022

La catedral de Eberto Milián y su ejemplo de laboriosidad

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SECCION:  Por las Calles de Morón (19)                                          Eberto Milián Reyes Suárez, toda  una vida ha sido residente en la avileña ciudad de Morón, donde ha saltado los escollos de las circunstancias. Con 81 años de edad, apenas puede caminar con la ayuda de un bastón y permanecer casi estático en su habitación, pero como bien confirma la poetiza griega Safo de Lesbos en sus versos "no envejecer, siendo humanos, es imposible". Decidimos visitarlo y abrir las puertas de su memoria para conocer, a groso modo, esos pensamientos en los que se encuentra sumergido, seguramente muchas horas del día. Nos trasladamos así hasta una casita de la calle Cisneros donde  nació y vivió durante gran parte de su niñez, y donde no tenía casi ropa que ponerse, por lo que recue...

Con Belarmino Quiñonez, otra pieza importante de la cultura moronera

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                                           SECCION: Por las Calles de Morón (18) No resultó tarea fácil contactar con Belarmino Quiñonez Espinosa, un hombre que en la ciudad de Morón, lleva en sus hombros el peso de una historia cultural, forjado por la vocación, la dedicación, y el amor por la música. Con la guitarra a cuesta, sentado en un banco debajo de un frondozo árbol, fue posible despojarlo de la negación a una entrevista que comenzó haciendo mención a su nacimiento en una vivienda en la calle Libertad, donde, por coincidencia, algunos años después fue habitada por el también destacado artista Hugo Cortijo. Aquel muchacho  intranquilo del barrio, que jugaba a las bolas y a la pelota con los demás niños, comenzó a recibir clases de guitarra que les impartía Agustín Gut...

Con la gente de Morón: Milvia, una enfermera que quiso ser peluquera

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 SECCION: Por las calles de Morón (17) Nada tan accidental como un reecuentro con Milvia García Gainza, a solo unas horas de su cumpleaños. Aunque desde muy pequeña reside en la ciudad de Morón, su nacimiento se produjo un 27 de junio de no sé qué año, en el Crucero de Tamarindo, en Chambas, y por  ese acontecimiento comenzó el intercambio periodístico, pues con tono jocoso confirma que fue recibida por Candita, una mulata comadrona, situación muy de moda por aquella época. Paradójicamente, unos cuantos años después, Milvia, ya graduada en la Escuela de Enfermería de Camagüey, de donde egresó en 1970, le correspondió laborar en la sala de preparto del antiguo Hospital de Morón, y allí compartió con otras adiestradas enfermeras los nuevos recursos que se abrían paso en el sistema de  salud para la atención a la población.